miércoles, 6 de febrero de 2019

NUNCA LE CIERRE LA PUERTA A UN NIÑO, HAY QUE DARLE LA POSIBILIDAD EN DIFERENTES POSICIONES

No hace falta frecuentar mucho los campos donde se han disputado partidos de fútbol 7 para oír como algún familiar o acompañante del jugador comenta frases del tipo: “Tranquilo, que cuando el entrenador os ponga en la posición donde debe jugar cada uno la cosa ya irá bien”.

Retengamos el mensaje y evaluemos qué posibles efectos puede tener sobre los 
receptores. Uno de ellos sería la posibilidad de anular el crecimiento necesario del sentido de la responsabilidad (y digo responsabilidad en su sentido de crítica positiva, no de culpa) que deben experimentar los niños en todos los campos de la vida. Sin tener consciencia de los aspectos en los que le falta mejorar (partimos de la base de que se han atribuido sus posibles carencias a una mala decisión del técnico), se dificulta la posibilidad de progreso.

Por lo tanto, estamos inhibiendo un aspecto clave para su formación. También puede generar una falta de confianza hacia el técnico, que en estas edades (hasta los doce años) busca que los jóvenes jugadores conozcan, como mínimo, tres demarcaciones, porque es importante para lograr un conocimiento y una interpretación tan integral como sea posible del juego.Una falta de confianza que acaba minando la credibilidad de la persona que debe ejercer el liderazgo del grupo, pone palos en las ruedas y provoca que al final de la temporada, más allá de los resultados, los jugadores no hayan estado predispuestos a asimilar los conceptos que necesitan para sentirse más seguros y con más recursos dentro del terreno de juego.

Finalmente, si los entrenadores hacen caso de la afirmación que suscita el artículo, nos encontraríamos con futbolistas que, desde los seis años, han pasado seis temporadas jugando, por ejemplo, de lateral sin probar ninguna demarcación más, viviendo en una engañosa zona de confort sin la posibilidad de desarrollar talentos que pueden estar ocultos, pero latentes. Jugadores a los que, en muchos casos, les costará valorar con exactitud la dificultad del trabajo que llevan a cabo sus compañeros, porque no lo han tenido que hacer nunca. Jugadores que, cuando el club fiche un lateral mejor que ellos, no tendrán otra salida (bueno, sí, lamentablemente lo más seguro es que sea el banquillo) sencillamente porque nadie les ha activado los mecanismos para jugar en otra posición. Y si formamos a este tipo de jugadores, nos resultará muy difícil tejer una empatía futbolística entre ellos para forjar un verdadero espíritu de equipo.


Ya lo dijo Simeone: “Cada día cuesta más en el fútbol encontrar jugadores que jueguen en equipo. Nosotros lo estamos haciendo”. Porque, no nos engañemos, de la actitud que se tome desde la base de la pirámide dependerá que se genere un perfil concreto de jugador y se inculque una visión determinada del juego. Si se busca sólo ganar, que todos los jugadores estén tranquilos en su zona de confort y tener contento a todo el entorno, el entrenador vivirá tranquilo, pero estará cerrando muchas puertas para el futuro a sus jóvenes jugadores.


Fuente: www.martiperarnau.com

lunes, 4 de febrero de 2019

CULTURA DEL FÚTBOL BASE


En fechas recientes hablé sobre el morfo ciclo semanal de mi equipo en el último partido de Liga. Todo surgió tras unos comentarios en Twitter que hice sobre el encuentro, en caliente, feliz porque habíamos conseguido una victoria contra el segundo del campeonato que, hasta ese momento, tenía los mismos puntos que nosotros. También era una especie de reivindicación por el trabajo que mi cuerpo técnico está haciendo esta temporada, a pesar del poco reconocimiento obtenido desde dentro y en un entorno cada vez más hostil.

No hablo de mi club particularmente (que cae en los mismos errores de enfoque que los demás). Pero el fútbol base en España me preocupa por la errónea visión que directivos y entrenadores tienen y porque la crisis está limitando el fútbol de la calle. Los clubes imponen cuotas a sus jugadores y trabajo extradeportivo al entrenador, se castiga a quien no paga religiosamente, no se deja jugar a quienes no tienen posibilidades económicas y el trato humano cada vez es peor. La crisis también está afectando a la esencia y esto sí que no tiene coartada; los directivos están más encima exigiendo resultados para poder presumir de ellos y atraer, bien a nuevos jugadores o sencillamente a padres y patrocinadores dispuestos a aportar dinero al club. Jugadores de entre 10 y 16 años utilizados o exigidos para que su club se beneficie económicamente.

Tampoco dejo de lado la labor de los entrenadores. Muchas veces nosotros, sin presión de la junta directiva, sino por cuestiones relacionadas con el ego, el sentimiento de superioridad o la ambición personal, anteponemos nuestro beneficio personal a la formación del jugador. Discursos en los que se sobre presiona al jugador, broncas en caliente por errores técnicos (y no en la toma de decisión o por falta de actitud), jugadores que se quedan sin jugar… La figura del entrenador ha crecido en los últimos tiempos en España y ya era hora. Sin embargo, el éxito de algunos técnicos y el ansia de parecerse a ellos ha hecho que muchos confundan los objetivos y comportamientos.

QUERER GANARaa


Es muy fácil hablar de esto desde fuera y dar lecciones morales o vitales a los entrenadores que trabajan día a día. Querer ganar y destacar forma parte de la naturaleza humana y cuando eres entrenador no debes dejar de lado nunca la posibilidad de victoria. Opinar desde fuera y decir que lo importante no son los resultados, sino que los chicos disfruten, que tienen que jugar todos… es bla, bla, bla. Si fuera tan fácil, todos podrían ser entrenador. Eso sí, independientemente del estilo de cada técnico hay cosas que me parecen imprescindibles y que habría que exigir desde los clubes a los entrenadores en edades de formación que tienen que ver con el respeto a los jugadores, al fallo, al error humano o al aprendizaje.

Como entrenador en edades de formación creo que no es incompatible que los jugadores disfruten y el equipo obtenga rendimiento a corto plazo. Y, además, es verdad que formamos jugadores que son jóvenes, pero hemos visto llegar a la élite del fútbol a chicos sin ninguna capacidad técnica y también cómo se quedaron en el camino futbolistas con una calidad fantástica. Y no siempre es casualidad y no siempre es culpa de factores externos. También hay que enseñar a competir, a manejar resultados, a cerrar partidos, a ser pícaros (sin ser irrespetuoso o atentar contra el fair play) o a responder ante la adversidad. Eso son cosas lógicas que algunos ‘filósofos’ critican.

SIN MIEDO AL ERROR

Yo entreno a mis equipos con el objetivo de que entiendan el juego, que aprendan el sentido colectivo, el espacio y el tiempo, que tengan libertad para tomar decisiones en los entrenamientos y partidos y que no tengan miedo al error. ¡Sobre todo al error técnico! Pero también les enseño a que esas decisiones se tomen en un contexto adecuado, que trabajen y que se impongan dentro de un modelo de juego determinado. También eso es pensar a largo plazo, porque hay que acercarlos al fútbol real en todos los sentidos. Durante ese proceso, cumplido con seriedad, interés, intensidad y preparación, la consecuencia suele ser que los equipos rinden al máximo de sus posibilidades y, por tanto, ganan muchos partidos. Y se les debe intentar exigir (en un marco respetable y procedente) ganar esos partidos. Personalmente, tengo la sensación de que mis jugadores son mejores jugadores después de haber estado conmigo y es gratificante que algunos de ellos te pregunten por tu futuro cuando reciben ofertas para tomar la decisión de irse a un equipo mejor o quedarse en tu equipo.

Lo que no se puede hacer es, como hemos dicho antes, anteponer tus ambiciones a las del equipo y no respetar los procesos de formación. No hablo sobre llegar a la victoria de cualquier camino (lo cual es más respetable que muchas de las cosas que veo en el fútbol base). En este sentido, nunca viene mal recordar que sigue siendo lamentable ver a chicos de 9 o 10 años dando vueltas al campo sin balón durante diez minutos para luego hacer un circuito físico. Y lo sigo viendo en grandes clubes. Un ejemplo imperdonable en un entrenador: aumentar la carga física por una derrota (que muchas veces es fruto del azar).

LAS NOTAS Y LA CONCENTRACIÓN

Debemos entender que tratamos con chicos en formación, gente que tiene que hacerse, antes que como deportista, como persona. Que nosotros tenemos que formarnos lo máximo posible para poder aportarle al chico cosas que otros no podrían. Hace poco hablamos sobre las notas en el colegio. No suelo ser muy exigente con esto y no me interesa demasiado ni juzgo a nadie por lo que hacen fuera del club, pero lo hice porque veía que algunos jugadores, durante los entrenamientos, tenían dificultades para mantener la concentración. Cuando estudié las notas de los chicos les dije:

“Yo no voy a sentar a nadie en el banquillo porque haya sacado malas notas. Ni voy a echarle la bronca a nadie. Solo quiero aconsejaros, desde mi posición, que por lo menos os sentéis y os concentréis fuera de los entrenamientos. No hay sorpresas para mí en las notas. Se ve en los entrenamientos. Los que peores notas habéis sacado sois los que más dificultades tenéis para seguir, comprender y mantener la concentración en entrenamientos. La mente también se entrena. Y no hay nada más importante en el fútbol que la mente. Pensar cansa. Es más difícil estudiar un día durante tres horas si nunca has estudiado ni diez minutos, que si cada día estudias una hora. Y también es más difícil tomar decisiones correctamente durante 90 minutos si no estáis acostumbrados a mantener la concentración”.

En realidad este artículo sólo es para explicar que, aunque la victoria gratifica en cualquier categoría o equipo, lo bonito es que fue consecuencia de un trabajo previo entre jugadores y c
uerpo técnico. Que la táctica concreta del partido solo pudo tener los resultados esperados por el trabajo que cada semana hacen los jugadores. Jugadores que, también gracias a la exigencia del cuerpo técnico y los entrenamientos, disfrutan y valoran más las victorias y tienen mayor capacidad de trabajo que cuando empezamos.


EMPATÍA Y EDUCACIÓN

Sí, hay que trabajar para ganar. Sí, hay que ser resultadista. Esa es mi opinión. No hay nada más difícil que ganar en el fútbol, ¡como para encima no buscar la victoria! Pero tan difícil es ganar como que la forma de intentarlo es con trabajo de calidad y mucha empatía. La presión a la que muchas veces se somete a los jugadores produce el efecto contrario. Es contraproducente porque un jugador de 15 años no está preparado para llegar a un nivel de activación concreta como un jugador hecho y maduro que juega en el Real Madrid.

Empatía y educación son términos claves para la formación de los jugadores. Y con esto acabo. Empatía para entender que no toda victoria está en el resultado y que, a según que edades, no hay mayor victoria que un equipo que aprende y que además es feliz y que salvo en casos especiales no puedes dejar sin jugar a alguien que merece hacerlo porque no tenga tanto nivel como un compañero. Empatía para entender que los jugadores necesitan estímulos y disfrutar y que, aunque a veces pueda condicionar un resultado (si entrenas bien, jugando once contra once, no debería) no es lo mismo jugar diez minutos que no jugar. Que es bueno que chicos de menor edad entrenen con equipos de categorías superiores y que si van convocados, que jueguen, aunque sea unos minutos. Pero que sea porque cumplen…

Porque una de las cosas que nadie comenta pero que más retrata a entrenadores cuyo objetivo no es formar jugadores, son aquellos que hacen titulares a jugadores que no se lo ganan entrenando, por mucha calidad que tengan. Conseguir ser profesional es muy difícil y se necesita un esfuerzo y una dedicación fuera de lo común. Mal acostumbrar a un jugador para que te gane un partido hoy, hará que mañana no esté. Los jugadores, en fútbol base, deben entender que la seriedad, la profesionalidad y el esfuerzo son requisitos indispensables e innegociables para obtener la titularidad. Aclaro, que el término “esfuerzo” no tiene que ver (o no únicamente) con cuestiones físicas, sino motivacionales, tácticas, emocionales. Un esfuerzo que engloba compromiso y respeto y que cualquier jugador, como cualquier persona, debe aprender y poner en práctica a diario.


Fuente: Francisco Ruiz Beltrán
(martinperarnau.com)

8 MANERAS DE INCREMENTAR LA ILUSIÓN EN LOS JOVENES DEPORTISTAS

La ilusión es una de las emociones positivas que más motivan a los jóvenes deportistas, y resulta muy necesaria para que disfruten de su deporte.

En la ilusión se combinan el deseo por conseguir participar con tu equipo o en una competición lo mejor posible y la confianza de que dicho objetivo puede llegar a conseguirse. Por ello empuja y dirige los comportamientos del niño hacia lo que quiere, disfrutar jugando en equipo. Dicha emoción está condicionada por lo que espera y lo que considera que es lo que le hace disfrutar.
 

La ilusión depende de la motivación del propio niño y de la confianza que como padres o entrenadores proyectamos hacia los jóvenes futbolistas. El fomento de la ilusión en los niños hace que incremente la motivación que a su vez hará más probable que aumente el afán de superación que será una de las cualidad más beneficiosa para su vida adulta.

El ser humano es fundamentalmente social, y desde la ciencia está demostrado que todo lo que nos acerca a los demás nos hace mejores. Por todo ello la ilusión compartida con el equipo es un potente motivador de los niños. En muchas ocasiones lo importante no es ganar o perder si no jugar lo mejor posible en equipo, y respetar al contrario.
 
Imaginemos el siguiente ejemplo: un niño que practica futbol, después de haber perdido un partido, o no haber jugado bien, ¿De qué dependerá que tenga ilusión por jugar el próximo día o, por el contrario, tire la toalla? La respuesta está en la atribución que da a ese partido perdido o mal jugado y a las expectativas que le genera dicha atribución. Así por ejemplo, si el joven futbolista hace atribuciones por ejemplo de: “da igual como juguemos, siempre perdemos, y será así en el resto de los partidos “, o “los otros equipos son mejores y siempre nos ganarán”, lo más probable es que perderá la ilusión de volver a jugar. Por el contrario, si el niño hace atribuciones como: “esto ha ocurrido en este partido y no tiene por qué ocurrir en el siguiente”, “además no nos ha ocurrido en todos los partidos” y “vamos a jugar mejor el próximo partido, vamos a superarnos”, tendrá ilusión por jugar el siguiente partido.
 
La motivación aumenta la intensidad de la ilusión; bien porque sea el propio niño quien desea sin más mejorar y disfrutar del juego (motivación intrínseca): por ejemplo, quiero ser un mejor regateador para así ser más eficaz para el equipo; o porque obtenga recompensas externas por haber conseguido lo que quiere (motivación extrínseca): por ejemplo, quiero ser un buen regateador porque de esta manera el equipo mejorará en conjunto y los compañeros lo valorarán. La motivación intrínseca es la más potente a la hora de aumentar el nivel de ilusión del menor, pero en muchas ocasiones la falta de la misma puede suplirse con la valoración que se obtenga de fuera (compañeros, entrenador, familia, etc).
 
El ser positivo y optimista como padres, y entrenadores genera el aumento del nivel de ilusión de los niños, teniendo en cuenta que trasmitimos más con lo que hacemos que con lo que decimos. Los adultos al ser modelos de comportamiento tenemos que procurar trasmitir la ilusión para que está se contagie a nuestros menores.

8 consejos para fomentar la ilusión de nuestros pequeños futbolistas:

  1. Fomentar e instigar que lo que hagan en los entrenamientos y partidos les guste, que el objetivo no sea ganar, sea disfrutar. Si son capaces de disfrutar rendirán mucho mejor y habrá más probabilidades de ganar.
     
  2. Que las personas que rodean al menor valoren al máximo sus esfuerzos. Esto ayudará a que el joven pueda valorarse más así mismo. Así por ejemplo, como padre o entrenador hazle saber que se ha esforzado y que así hay muchas más probabilidades de conseguir jugar mejor.
     
  3. Plantear unas metas con expectativas realistas en cuanto a consecución de logros deportivos. El objetivo principal debe ser la mejora con respecto a uno mismo y el equipo.
     
  4. Establecer los pasos antes de llegar a la meta, y señalar y felicitar cada vez que tanto el jugador como el equipo consiga uno de ellos.
     
  5. Hay que trasmitir a los menores los fracasos con el mayor sentido del humor posible. Hacerles que piensen tanto individualmente como en equipo que el 
    fracaso es temporal, específico y controlable por ellos.
  6. Potenciar la autoestima ya que ésta hace que los niños se sientan capaces de conseguir mejorar en su juego individual y en equipo.
     
  7. En el entrenamiento: Cambiar las rutinas, practicar nuevos ejercicios, realizar entrenamientos diferentes con actividades que nunca hayan hecho antes, pero que les ayudarán para evitar la rutina y el estancamiento que conduce a desilusión y abandonar los entrenamientos.
     
  8. En el juego: que tengan claro en qué le gustaría progresar, cómo se harían más amenas sus funciones en el equipo, adecuar el puesto en el campo de forma que se encuentre más cómodo, y mejorar las relaciones entre los compañeros del equipo.
     

Fuente: rizaldos.com

viernes, 1 de febrero de 2019

El entrenamiento en fútbol. Estructura y partes de la sesión de entrenamiento

Hoy vamos a hablar sobre las partes que componen un entrenamiento de fútbol. La sesión de entrenamiento no debe ser un compendio de ejercicios o tareas distintas, sin ningún orden y ninguna relación entre ellas. Tiene que tener un objetivo general al que se orienten todos los ejercicios ya sea en el calentamiento, parte principal o vuelta a la calma.

El entrenamiento se suele dividir en tres partes: calentamiento, parte principal y vuelta a la calma o enfriamiento.

A continuación, pasamos a explicar en qué consiste cada una de estas partes, así como los objetivos y las relaciones que se establecen entre ellas:

1) Información de la sesión. Se realiza antes de comenzar el entrenamiento. En ella se explica a los jugadores lo que se va a hacer en la sesión.

Ayuda al jugador a estar centrado en el entrenamiento antes incluso de haber comenzado, saber lo que se va a querer de él y que aspectos del juego se van a intentar mejorar. No hace falta invertir mucho tiempo en ella, en 1 o 2 minutos los jugadores ya tienen toda la información necesaria para comenzar el entrenamiento.

Como hemos comentado en otro artículo, si se trata del primer entrenamiento de la semana, se puede llevar a cabo la charla postpartido previamente y a continuación informar a los jugadores de lo que van a realizar en la sesión.


2) Calentamiento. Es importante entender el calentamiento como una parte más del entrenamiento que prepara tanto física como mentalmente, y no centrarla únicamente en “correr alrededor del campo 5 minutos y estirar otros 5 minutos”.

Un buen calentamiento debería durar entre 15 y 30 minutos por lo que, además de preparar al futbolista físicamente para el entrenamiento posterior, estaría bien comenzar a introducir al futbolista en el objetivo principal de la sesión y que llevará a cabo de manera más específica en la parte principal de la misma. De esta forma, se evita que esos 15 – 30 minutos de entrenamiento “se pierdan” en un objetivo puramente físico.

 Se puede dividir en tres partes: calentamiento general, calentamiento específico y estiramientos.

– El calentamiento general se centra en ejercicios que buscan activar el organismo y la musculatura (movilidad articular, carreras, juegos…). Dependiendo de la categoría en la que se esté entrenando, la climatología y otros factores, esta parte podría durar entre 5 y 8 minutos.

– En la parte específica del calentamiento, se puede ya orientar el trabajo del jugador hacia el objetivo a conseguir en la sesión de entrenamiento. Es decir, si el objetivo de la sesión es “mejorar el golpeo de cabeza”, en esta parte del calentamiento se han de introducir ejercicios o juegos orientados al golpeo de cabeza, de manera que cuando se llegue a la parte principal del entrenamiento, el jugador ya esté encaminado hacia ese trabajo. Esta parte del calentamiento puede estar formada por 1 o 2 ejercicios y con una duración de 10 – 15 minutos.

– Por último y antes de comenzar con la parte principal del entrenamiento, los jugadores deberán llevar a cabo unos estiramientos, cortos y con una intensidad leve, sin llegar nunca al dolor muscular. Una buena sesión de estiramientos dentro del calentamiento, se puede realizar en 2 – 3 minutos.

3) Parte principal. Engloba todos aquellos ejercicios o tareas orientados a conseguir el objetivo principal de la sesión ya sea coordinativo, técnico y/o táctico. Debe de haber una progresión en los ejercicios de forma que se vaya de lo más inespecífico a lo específico dentro del fútbol. Siguiendo con el ejemplo anterior, si el objetivo es mejorar el golpeo de cabeza, se puede empezar con un ejercicio más técnico para posteriormente aumentar la complejidad en las tareas con normas y reglas del juego propias del fútbol. Se puede comenzar con un trabajo por grupos de jugadores para finalmente realizar un trabajo global, con todos los jugadores y basado en situaciones de juego que se pueden dar en un partido de fútbol en relación al objetivo específico de mejora del golpeo de cabeza.

Esta parte del entrenamiento debe ser la que más tiempo ocupe y dependiendo del tiempo del que dispongamos para entrenar, podría tener una duración de entre 30 y 45 minutos.


4)Vuelta a la calma o enfriamiento. El objetivo principal de esta parte del entrenamiento es que los jugadores vuelvan al estado de reposo inicial que tenían antes de comenzar el propio entrenamiento. Esto se puede llevar a cabo a través de un ejercicio con una intensidad leve o moderada (cuidado con introducir juegos en la vuelta a la calma) y  estiramientos de mayor duración que en el calentamiento, buscando la relajación muscular. Está parte de la sesión y dependiendo de los ejercicios que se realicen en ella, puede durar entre 5 y 10 minutos.

Independientemente de la categoría de fútbol en la que se entrene, desde minis a juveniles o un equipo sénior, se ha de respetar la estructura del entrenamiento marcando objetivos a trabajar que sean alcanzables por el equipo y que les hagan mejorar día a día. Si bien es cierto que con niños y debido a sus condiciones, se puede obviar tanto la parte del calentamiento como la de los estiramientos. Es bueno que conozcan tanto ejercicios para calentar como sobre todo ejercicios de estiramientos para su formación y su práctica deportiva futura.


Fuente: YoungCracks.com

LOS 10 MANDAMIENTOS DE MARIA MONTESSORI PARA EDUCAR A NUESTROS HIJOS



Los niños tienen que ser capaces de pensar por sí mismos sin depender constantemente de los adultos. La pedagoda logró con su método que aprendiesen las operaciones básicas antes de los seis años.

La pedagoga más destacada del pasado siglo quería que el niño fuese su propio maestro. Las bases de su formulación se basaban en seis principios: autonomía, independencia, iniciativa, capacidad de elegir, desarrollo de la voluntad y autodisciplina.


María Montessori creía que cada niño debía tener oportunidad de poder desarrollar sus propias capacidades, por sí mismo y con los otros, para lograr ser un ser más humano, equilibrado e independiente.
 
En pos de ello, revolucionó los parámetros educativos existentes hasta ese momento, ideando nuevos materiales didácticos basados en el principio de autocorrección. Además, incorporó un concepto insospechado hasta la fecha, el estado físico del niño.

Nacida en una época en que a lo máximo que aspiraba una mujer era a ser maestra, María se armó de valor y estudió Ingeniería a los 14 años, luego Biología y por último fue aceptada en la Universidad de Roma, en la Escuela de Medicina. Y a pesar de que al principio su padre se opuso, se graduó en 1896 como la primera mujer médico en Italia.


Fue miembro de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Roma y años después estudió Antropología y obtuvo un doctorado en Filosofía, al tiempo que asistió a uno de los primeros cursos de psicología experimental.
 
Pero la pedagoga fiel a sus ideales, se interesó por la educación de los niños con deficiencias mentales y aplicó métodos experimentales logrando que aprendieran a leer y escribir. En este periodo concibió sus propios métodos que aplicó más tarde a toda clase de niños.
 
Su idea era que al niño había que trasmitirle el sentimiento de su capacidad de actuar sin depender constantemente del adulto, para que con el tiempo fuese curioso y creativo, y aprendiese a pensar por sí mismo. Montessori definió el perfil pedagógico por franjas de edad de la infancia y la juventud: desde el nacimiento hasta los seis años, de los 6 a los 12 años, de los 12 a los 18 y de los 18 a los 24.
 
A partir de su práctica profesional llegó a la conclusión de que los niños ‘se construyen a sí mismos’ tomando elementos del ambiente. Estableció la premisa de que ellos sean sus propios maestros y que para aprender necesitan libertad y multiplicidad de opciones entre las cuales escoger. Esta sería la inspiración de la pedagoga en todas sus batallas por reformar la metodología y la psicología de la educación.
 
Aunque el régimen de Mussolini ayudó a la fundación de la Real Escuela del Método Montessori y ella le apoyó inicialmente, luego acusó públicamente al fascismo de ’formar a la juventud según sus moldes brutales’ y de convertirlos en ‘pequeños soldados’.
 
Su postura la empujó al exilio. Abandonó Italia en 1933 al ser clausuradas sus escuelas y se trasladó a Barcelona (1935), donde vivió la guerra civil y aprovechó el convulso periodo para experimentar métodos de enseñanza de la catequesis. Desde la ciudad condal se trasladó a la India donde también la sorprende otro conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial. Allí desarrolla otro de sus proyectos, las Comunidades Infantiles como propuesta para sustituir las guarderías.
 
Regresó a Italia en 1947 para ayudar a la reorganización de escuelas y reanudar las clases en la Universidad de Roma, y en 1949 se estableció definitivamente en Holanda con su esposo y su hijo. Ese año publicó  The Absorbent Mind. Recibió la Legión de Honor de Francia y el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Ámsterdam.
 
Falleció en Holanda en 1952, a los 82 años de edad.
 
Este es parte de su legado:
 
 DIEZ MANDAMIENTOS DE MARIA MONTESSORI PARA EDUCAR A NUESTROS HIJOS

- Primero: Recuerda siempre que los niños aprenden de lo que les rodea. Sé su mejor modelo. Si criticas mucho a tu hijo, lo primero que aprenderá es a juzgar
- Segundo: En cambio, si lo elogias con regularidad, él aprenderá a valorar. ¿Qué ocurre si le muestras hostilidad al niño? Él aprenderá a pelear
- Tercero: Si se ridiculiza al niño de modo habitual, será una persona tímida. Ayuda a que tu hijo crezca sintiéndose seguro a cada instante, será entonces cuando aprenda a confiar en los demás.
- Cuarto: Si desprecias a tu hijo con frecuencia, se desarrollará un sentimiento muy negativo de culpa. Propicia que tu hijo vea que sus ideas y opiniones son siempre aceptadas, con ello conseguimos que se sientan bien ellos mismos.

- Quinto: Si el niño vive en una atmósfera donde se siente cuidado, integrado, amado y necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
- Sexto: No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está. Concéntrate en que tu hijo está creciendo y desarrollándose de modo óptimo, valora siempre lo bueno del niño, de tal manera que no quede nunca lugar para lo malo.
- Séptimo: Escucha siempre a tu hijo y respóndele cuando él se acerque a ti con una pregunta o un comentario.
- Octavo: Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Apóyalo. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante.
- Noveno: Debes estar dispuesto/a ayudar a tu niño si busca algo, pero debes también estar dispuesto a permitir que encuentre las cosas por si solo
- Décimo: Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Ofrécele lo mejor que hay en ti mismo/a. ‘Cuando un niño se siente seguro de sí mismo, deja entonces de buscar la aprobación de los adultos a cada paso’.


Fuente: lavanguardia.com

EL DEPORTE ES SALUD

El deporte tiene grandes beneficios para el cuerpo humano, y practicado de forma continua y regular, esos beneficios se pueden notar de una forma clara.

En la sociedad en la que vivimos, los hábitos insanos (fumar, beber, alcohol, drogas…) y el sedentarismo han supuesto una disminución drástica del nivel de salud de las personas prácticamente a nivel mundial, esto es un hecho de gran magnitud y la expansión de los hábitos saludables, como el deporte, ayudará a la mejora de la salud a corto, medio y largo plazo.


Algunos beneficios que nos puede aportar el deporte son los que cito a continuación:
 
CORAZÓN:

El deporte ayuda en gran medida al corazón, porque disminuye la frecuencia cardiaca en reposo y cuando se realiza un esfuerzo aumenta la cantidad de sangre que expulsa el corazón con cada latido, de esta forma la efectividad cardiaca es mayor, permitiéndonos utilizar menos cantidad de energía para trabajar.


Estimula la circulación dentro del músculo cardiaco favoreciendo la alimentación del corazón.

Contribuye a la reducción de la presión arterial.

Aumenta la circulación en todos los músculos.

Disminuye la formación de coágulos dentro de las arterias, con lo que se previene la aparición de infartos y trombosis cerebrales.

Mejora el funcionamiento venoso previniendo la aparición de varices.

Actúa sobre el endotelio, que es la capa de células que tapiza por dentro a las arterias segregando sustancias de elevada importancia para su funcionamiento correcto, mejorando su actividad y manteniéndolo sano y fuerte, todo esto por una acción directa y a través de hormonas que se liberan con el ejercicio.

METABOLISMO:

Aumenta la capacidad para aprovechar el oxígeno que llega por la circulación al organismo.

Aumenta la actividad de las enzimas musculares, las cuales permiten un mejor metabolismo del músculo y por lo tanto una menor necesidad de exigencia de trabajo cardiaco.

El consumo de grasas durante la actividad física aumenta y por consiguiente contribuye a la pérdida de peso.

Ayuda en la disminución del colesterol total y del colesterol LDL (el malo) con incremento del colesterol HDL (el bueno).

Mejora la tolerancia a la glucosa favoreciendo el tratamiento de la diabetes.

Incrementa la secreción y trabajo de diferentes hormonas que contribuyen a la mejoría de las funciones del organismo.


Fortalecimiento de estructuras (huesos, cartílagos, ligamentos, tendones) y   mejoramiento de la función del sistema músculo-esquelético contribuyendo positivamente en la calidad de vida y grado de independencia especialmente entre las personas de edad.

Disminuye síntomas gástricos y el riesgo de cáncer de colon.

TABAQUISMO: Los individuos que realizan entrenamiento físico dejan el hábito de fumar con mayor facilidad y hay una relación inversa entre ejercicio físico y tabaquismo.

PSICOLÓGICOS:

Aumenta la sensación de bienestar y disminuye el estrés mental.

Se produce liberación de endorfinas, sustancias del propio organismo con estructura química similar a la morfina, que favorecen el “sentirse bien” después del ejercicio.

Disminuye el grado de agresividad, ira, angustia y depresión.

Disminuye la sensación de fatiga, le da más energía y capacidad de trabajo al cuerpo.

APARATO LOCOMOTOR:

Aumenta la elasticidad muscular y articular.

Incrementa la fuerza y resistencia de los músculos.

Previene la aparición de osteoporosis.

Previene el deterioro muscular producido por los años.

Facilita los movimientos de la vida diaria.

Contribuye a la mayor independencia de las personas mayores.

Mejora el sueño.


En definitiva,  según lo que acabo de mencionar anteriormente, la realización de deporte u otra actividad física, supone una ganancia en salud y bienestar y nos previene de enfermedades, lo que yo considero que es un hecho muy importante a medio y largo plazo, y por lo tanto recomiendo la realización de un deporte o actividad física que te guste porque no solo te ayudará en cuestión de salud, sino que te ayudará a sentirte bien.


Fuente: Luis Antonio Flores

IDEAS BASICAS DE ENTRENO DE FÚTBOL BASE


Como todos los deportes reducidos, el fútbol infantil también cuenta con sus propias reglas con el fin de que se adapten, de la mejor forma posible, a los niños que lo juegan.

De todas formas, las técnicas deportivas son similares a las que llevan a cabo los jugadores profesionales. A continuación, conocerás más sobre los ejercicios de entrenamiento en fútbol para niños.

Ejercicios básicos de fútbol

En qué consiste el entrenamiento de fútbol infantil

Un niño a nivel técnico puede entrenar como lo hace una persona profesional, aunque la intensidad y el nivel de dificultad del ejercicio debería ser menor, pero el movimiento es totalmente idéntico al del jugador de primera.

Las estrategias básicas que se deben incluir dentro del fútbol infantil son:

  • Conducción del balón.
  • Puntapié al balón con todas las variantes posibles.
  • Cabeceado.
  • Drible.
  • Control y recepción del balón

Todas estas estrategias se relacionan con las técnicas que lleva a cabo un niño con una 
pelota en las sesiones de entrenamiento de este deporte, aunque hay otras vinculadas con las formas de defender y atacar al equipo contrario.

Ejercicios de fútbol para niños con balón

Como sucede en otros deportes, durante el entrenamiento físico de fútbol infantil, se inicia a exigir un cierto grado de nivel físico, ya que a la edad que acuden a hacer este ejercicio ya cuentan con un desarrollo físico definido. Por esta razón, puedes ir aumentando el ritmo en las rutinas que tengas de ejercicios, siempre teniendo presente la pelota y las situaciones de juego real.

Los ejercicios básicos de fútbol más populares destinados a niños son:

  • Patear contra una pared la pelota, una y otra vez.
     
  • Mantener la pelota en el aire sin utilizar las manos. Por lo tanto, solo estarán disponibles los pies, las rodillas y la cabeza, sin permitir que el balón caiga al suelo. Esto ayuda a desarrollar la percepción y la sensibilidad con el balón.
     
  • Colocar una fila de cuatro o cinco conos o aros a lo largo del suelo, mantener el control de la pelota a medida que se lleva con el pie alrededor de estos obstáculos.
     
  • Este ejercicio es igual que el anterior, pero diriges el balón hacia una portería después de patearlo entre los conos.
     
  • Cuando la pelota haya botado tres veces la pateas cuando sigue en el aire. Intenta que tu objetivo sea la portería u otro punto determinado.
     
  • Cabecea la pelota después de lanzarla hacia arriba. Esto debes hacerlo con la frente, teniendo el control en todo momento.

Otros ejercicios físicos para las clases de fútbol.

Con el fin de complementar todo el entrenamiento deportivo de los niños y para que adquieran mayor fuerza, velocidad y destreza coordinando su cuerpo, te recomiendo los siguientes ejercicios:

  • Ejercicios de fuerza. Busca ejercicios destinados a desarrollar esta habilidad, la patada del pequeño puede llegar a ser muy potente.
  • Ejercicios de velocidad. Conoce qué tipos son los más adecuados para que los pequeños desarrollen esta destreza de forma gradual.
  • Ejercicios de calentamiento. Descubre qué ejercicios son los más propicios para las rutinas de calentamiento y estiramiento durante las clases de fútbol, así como del entrenamiento físico