jueves, 17 de enero de 2019

ESTE ARTICULO NOS RECUERDA EL INICIO CON NUESTRO FÚTBOL FEMENINO



Estas jugadoras alevines, con 84 goles en contra y ningún punto, son un ejemplo de superación: "No se rinden nunca, tienen una gran fortaleza"

Decía Manolo Preciado que "la mejor manera de respetar a un rival es marcarle todos los goles posibles". Esa es precisamente la idea que defienden las niñas del equipo alevín de Las Vegas. Colista en el grupo seis de su categoría, no han ganado ningún partido. Llevan 84 goles en contra y solo han metido 4. Son solo 14 jugadoras, pero que puedan jugar los partidos son diez. Y aún así no se desaniman y quieren seguir jugando y aprendiendo de su deporte favorito: el fútbol. "Tienen una fortaleza psicológica tremenda. Son luchadoras natas", explica Javier Berciano, su entrenador.

Hace unos días se enfrentaron en La Marzaniella a Los Campos. En la Federación viene reflejado que el resultado fue un cero cinco en su contra. En realidad, perdieron por una diferencia de 14 goles. Estos resultados suelen ser la tónica habitual para ellas. Como también es habitual su casta y su coraje. "Ellas, cuando reciben el octavo gol, defienden igual que si van empate a cero. Nunca dejan de luchar", describe su técnico, que compagina su labor en Las Vegas como segundo entrenador del Regional del Femiastur y trabajando en la cantera del Hispano de Castrillón.



En esta categoría, ya todos los equipos conocen la situación de Las Vegas alevín. Muchas de las niñas que juegan están ante su primera temporada en fútbol siete y algunas de ellas, todavía en edad benjamín se enfrentan a su primera experiencia futbolística. Además, juegan contra niños que no solo son más mayores que las sino que tienen años de experiencia en el balompié.

"Los rivales lo saben y lejos de querer hacer sangre, muchas veces proponen juegos de posesión o que para marcar goles haya que meterlos con la pierna mala. Cosas así", describe el entrenador. Eso sí, que las chiquillas no se enteren. "Si se dan cuenta, se enfadan y piden que jueguen contra ellas a tope, como si fueran cualquier otro rival", añade el técnico.

Llevan cuatro goles esta temporada. El primero lo lograron marcan en la jornada número diez contra el Raíces. Un partido que por supuesto perdieron. Aún así, fue una fiesta esa diana. "Lo celebramos como Panamá cuando le marcó a Inglaterra en el Mundial de Rusia. Para nosotras fue una fiesta porque es el premio al trabajo y poco a poco se nota que vamos mejorando. Cada vez estamos más orgullosas de cómo competimos", apunta Javier Berciano.

Las entrega de las alevines de Las Vegas también recibe elogios del resto de equipos de la categoría. "Solemos llevarnos el aplauso del resto de equipo, todo el mundo se vuelca con estas niñas", puntualiza Javier Berciano sobre un equipo que entrena los martes y los jueves en La Marzaniella y que poco a poco va mejorando, pero sobre todo disfrutando del fútbol y dejándose la piel para disfrutar de su deporte favorito.



Fuente: Pablo Palomo (lne.es)

martes, 15 de enero de 2019

LOS PADRES Y MADRES EN EL FÚTBOL BASE

Todos nuestros comportamientos, gestos, palabras o acciones tienen repercusión en nuestros hijos. Nos observan y tratan de imitarnos en la medida de lo posible. Un hijo intentará siempre hacer feliz a sus padres, que se sientan orgullosos de él.

Así que nuestra responsabilidad es inmensa. Somos observados a diario, por tanto, nuestra labor educativa no cesa nunca. Cualquier momento o situación es un excepcional escenario formativo.
 
En los años que llevo en el fútbol base, concretamente en Fútbol 7, he podido observar que existen diferentes tipos de padres. Me he permitido clasificarlos en base al comportamiento que tienen dentro de un campo de fútbol.
 
PADRES – ENTRENADORES: sin duda, ocupan el primer lugar en mi clasificación. Los campos de fútbol están llenos de esta “especie”. Son padres que asisten a los entrenamientos, no faltan a ningún partido. Le dicen al entrenador dónde tiene que jugar su hijo, cómo tiene que jugar el equipo. Están convencidos de que su hijo es el mejor y ven al niño jugando, en un futuro, en un equipo de primera división. Para ellos, no existe nada más que su hijo. El equipo existe porque está su hijo dentro de él. En los partidos “montan” el espectáculo. Antes de comenzar ya ejercen de entrenador: “vamos a ganar” “tú, no chupes tanto” “tenéis que echarle h..”. Durante el partido, no paran de gritar, corregir, situar a los jugadores, increpar a todos (jugadores, rivales y, por supuesto, árbitro), insultar, desafiar, muestran agresividad. A veces, están tan metidos en el partido, que corren la banda. Es frecuente verlos con una cerveza en la mano y su hábitat natural está en la grada pero pegado al terreno de juego donde se le identifica fácilmente.


Si el equipo pierde es porque el entrenador no tiene ni idea y los jugadores no tienen el nivel de su hijo. Si se gana el partido se muestra muy satisfecho porque su hijo ha sido pieza esencial y él ha influido, con su dirección del juego a base de gritos, en el resultado. Se marchan convencidos de que su hijo es el mejor. El problema surge cuando en un equipo hay dos o más jugadores que son los mejores (en relación de los padres entrenadores que existen en el equipo: x padres entrenadores = x futuros Messis en el equipo). Si esto ocurre, la guerra está montada. Hace seis años entrenaba a un equipo prebenjamín (6 y 7 años) con el que quedamos campeones de liga. El día de la fiesta por la consecución del título, dos padres entrenadores se pelearon a puñetazos. Los niños no sabían por qué se peleaban, yo tampoco (sigo sin saberlo). Pero es que ellos tampoco sabían por qué se estaban pegando. El daño que estos padres les hacen a sus hijos es inmenso. Lo peor es que ellos no son conscientes y van a más en su actitud negativa.
 
Estos padres, a veces, se les ven acompañados de otro “ejemplar” que he denominado:
 
PADRES – SEGUNDOS ENTRENADORES: Tienen la misma misión que el anterior pero en un segundo plano. Sólo se acerca al primero para hacer comentarios puntuales. También increpa e insulta pero desde la barra del bar. Tanto al primero como al segundo, les importa muy poco la formación de sus hijos. Lo único que les interesa es que su “diamante en bruto” esté rodeado de los mejores, en un equipo ganador.
 
PADRES GRATIFICADORES: Así denomino a los que gratifican, económicamente, a sus hijos por cada gol marcado (lo siento por los defensas y por los porteros). Dan dinero por goles marcados. He visto dar 10 euros por cada gol marcado y estamos hablando de partidos de fútbol 7 en los que un mismo jugador puede marcar un gran número de goles. Los niños, evidentemente, se vuelven egoístas dentro del terreno de juego, increpan al compañero si no le pasan el balón, no tienen concepto de equipo y no se integran en un grupo.
 
PADRES REPRESENTANTES: Esta “especie” está en auge. A estos padres les da igual que sus hijos jueguen en el equipo del barrio, o no. Buscan el mejor equipo aunque tengan que desplazarse varios kilómetros. Su hijo tiene que estar con los mejores. Si no es así, ya se encargará él de traer jugadores para que su hijo esté en un equipo ganador. Si su hijo queda desplazado porque hay jugadores mejores, busca un equipo donde pueda tener protagonismo. Hace lo posible para que su hijo sea conocido, incluso envía videos a los medios de comunicación locales.

PADRES DESFASADOS: Son los desfasados, los que recuerdan su infancia y creen que el mundo no evoluciona. Se les reconoce por frases como: “En mis tiempos….” “Cuando yo jugaba…”. Les da igual que su hijo, en un entrenamiento, esté 45 minutos haciendo carrera continua porque él entrenaba así. Son partidarios de gritar a los niños de forma desmesurada porque así lo entrenaban a él. No valoran las condiciones tan favorables en las que entrenan sus hijos, se limitan a decir “lo nuestro tenía más mérito”. Son padres que se han quedado atrás en la evolución del fútbol.

PADRES PASOTAS: No se interesan por el niño. Les da igual la formación del niño, el entrenador, el club en el que están. No preguntan si han ganado o perdido. Se limitan a llevar al niño al entrenamiento y recogerlo cuando termina. Rara vez, se les ve presenciando un partido. Para ellos, es una obligación que su hijo entrene en un equipo.

MADRES: En todos los sectores de la sociedad se ha producido, afortunadamente, la incorporación de la mujer. El fútbol base no podía quedarse atrás en este avance social. Así, cada vez más madres acuden a entrenamientos y partidos de sus hijos. Sin ánimo de generalizar, su comportamiento es parecido al padre entrenador pero sin saber qué es un fuera de juego, un libre indirecto o un interior derecho.

VERDADEROS PADRES – VERDADERAS MADRES: Se interesan, a principio de temporada, por la formación que va a tener su hijo. Tratan de conocer al entrenador, la formación que tiene y el trato que le da al niño. Nunca interfiere en las decisiones, planteamientos, entrenamientos, ni partidos. Siempre mantienen una actitud discreta de apoyo, animan a su hijo y al grupo de forma elegante y digna de elogio, no crean presión innecesaria, dan motivación y seguridad. Animan y apoyan al equipo sin protestas, insultos o desaprobaciones a los integrantes del equipo, del rival o al colegiado. Siempre ofrecen su vehículo para el desplazamiento. Felicita a todos los jugadores del equipo y los anima si salen tristes porque han perdido. En definitiva, disfrutan del deporte a través de sus hijos.
 
Para finalizar, quiero transmitir un mensaje:
 
“Tenemos que ser conscientes de que somos una referencia para nuestros hijos”.



Fuente: Juan Díaz Palomo.

NO TRATES COMO PROFESIONAL A UN NIÑO

Hay algunas perversiones, como la de pensar que a un chico con 12 años ya se le puede tratar como a un profesional del fútbol; se llega a pensar que pueden convertir a un chico de 12 años en sostén de la familia, emular las grandes figuras no por la parte esencial, sino por lo secundario…

He visto a un muchacho metiendo un gol y besándose luego el anillo, como hacía Raúl. Raúl se besaba el anillo como homenaje a su mujer; ese muchacho no tiene anillo, ni mujer, pero tiene a Raúl como modelo y empieza por imitar lo secundario. De Raúl hay que imitar su entrega, su profesionalidad, su capacidad de superación. Su ambición. Desde ese punto de vista, es un modelo que para los chicos puede resultar muy inspirador. Pero entiendo que todo tiene que ver con 
una gran fantasía: todo padre quiere tener en su hijo a una gran figura en ciernes. Creo que eso termina provocando malentendidos de todo tipo.

Se fijan en Messi. El tema es que un Messi tiene muchísimo más peso que los miles de Messi que se quedaron en el camino. Porque los miles de Messi que se quedaron en el camino no salen en los periódicos. En cambio, Messi está permanentemente en los medios de comunicación. Eso digamos que tuerce la mirada de la gente: termina convirtiendo en un ejemplo lo excepcional, cuando en realidad el ejemplo hay que buscarlo en lo que es normal…

Otra tentación que tienen los futbolistas muy jóvenes es abandonar los estudios. Muchas veces uno tiene que discutir con los padres. Ellos te dicen: “Mi hijo ha venido a Madrid a jugar al fútbol, no a estudiar”. Pero, claro, el problema es que al primer equipo, a Primera División, llegará un 2% de los 400 jugadores que hay dentro del Real Madrid, y uno no puede legislar para el 2%, uno tiene que legislar para el 98%. Es increíble, pero muchas veces, para resolver cuestiones tan obvias, hay que pelearse con un entorno muy agresivo.


Fuente: ivanero9
(ivanero9.wordpress.com)



ADICCIÓN A LOS VIDEOJUEGOS

"Tengo 19 años y siempre me han gustado mucho los vídeojuegos. En 2013 conocí uno que me cambió la vida: el World of Warcraft. Al principio jugaba dos horas diarias al llegar del colegio, pero cuando empezaban las vacaciones las cosas se descontrolaban. Esperaba a que mis padres se fuesen para jugar. Empezaba sobre las 6, paraba de madrugada, dormía 4 horas y el resto del tiempo jugaba. Luego empecé la universidad y me pasó lo mismo. No me puedo controlar, quiero eliminar el juego pero realmente es difícil despedirme de este mundo. Tengo metas enormes y este juego es un ancla que no me deja despegar".

Es el testimonio de uno de los usuarios que piden ayuda en la página dejar.info. Un portal donde se puede solicitar asistencia para dejar adicciones, incluida la dependencia de los videojuegos. En los últimos años las nuevas tecnologías han invadido nuestras vidas y, en menos de 20 años, los videojuegos se han desarrollado a toda velocidad. Pasando por las primeras consolas con el Super Mario Bros o Pokemon en blanco y negro hasta la realidad virtual y las partidas online desde distintas partes del mundo.

Jesús empezó a jugar con ocho años a la Play Station 1. "El enganche que tenía era el de un niño normal. Mis padres me controlaban, si no aprobaba me quitaban la consola etc", cuenta a El Huffington Post. Su problema vino después, con la Play Station 2 y el GTA (Grand Theft Auto): “Jugaba con 8 y 10 años a juegos de 18. Con sangre, violencia etc. Falté hasta un mes al colegio para estar jugando a la Play por las mañanas”. No recibió ningún tratamiento porque considera que no lo necesitaba y asegura no conocer a nadie que necesite ayuda. “Hace dos años me enganché a jugar online y estuve un tiempo en que mi vida era sólo salir de fiesta y jugar a la Play. Ahora juego, pero menos”, asegura este joven que considera que el control parental es fundamental, aunque no reconoce que la dependencia a los videojuegos sea un problema.

“La adicción a los videojuegos no está contemplada en los manuales de psicología, pero esto no significa que no haya pacientes que presenten una patología”, opina José Antonio Molina, doctor en psicología y autor del libro: "SOS… Tengo una adicción".

¿CÓMO SE RECONOCE UNA ADICCIÓN?

Los especialistas coinciden en que es importante diferenciar entre uso abusivo de los videojuegos y adicción. “Es cierto que se consumen mucho, pero también se utiliza el término ‘adicción’ muy a la ligera”, explica Ignacio Blasco, psicoterapeuta experto en adicciones y cofundador de la asociación de Ludopatía y nuevas adicciones ALYA.

Los criterios para que salten las alarmas son varios. La tolerancia es el primero que destaca Molina, “cuando alguien necesita jugar cada vez más”. La abstinencia o irritabilidad es otro en el que coinciden ambos expertos: “Cuando la persona se pone irritable, nerviosa o con ansiedad cuando no juega o tiene que dejar de jugar”, explica Blasco. También puede rozar la obsesión.

La adicción a los videojuegos "tiene una serie de consecuencias negativas", según Molina. "Querer jugar todo el tiempo, tener problemas a nivel familiar, social, laboral e incluso problemas de salud por la falta de sueño” son algunas de las consecuencias de estar enganchado a los videojuegos. También perder el control del sueño: “Hay veces que alguien se propone jugar una hora y acaba jugando ocho”.

Todo ello tiene que ser mantenido en el tiempo —"si eso te pasa un fin de semana, no sería adicción"— . Esto hace que el afectado acabe "prescindiendo de cosas importantes, actividades sociales y de ocio". "Te puedo hablar de un paciente que pasó cinco años jugando, aislándose y prescindiendo de comidas u horas de sueño".

MÁS COMPLICADA QUE OTRAS ADICCIONES

Blasco opina que no se puede comparar con otras adicciones físicas como la cocaína, aunque parte del tratamiento sea similar. Además, destaca la peligrosidad de los videojuegos, pues "es algo que puedes usar toda la vida". El experto en adicciones a las nuevas tecnologías señala que es más fácil dejar algo para siempre —como ocurre cuando dejas las drogas— que dejar algo que está a tu alrededor en la vida cotidiana. "Es un terreno más peligroso porque no se puede prohibir el juego de por vida, es más cotidiano y no hay desgaste físico o económico en muchos casos", añade.

"Nosotros, además de evaluar a la persona, evaluamos los tipos de videojuegos", señala. Sostiene que los juegos ocultan otro tipo de problemas, como faltas sociales o familiares. También facilitan la evasión y canalizan la ansiedad: un juego consigue dejar en off una parte del cerebro y la compulsión evita pensar en problemas o tener ansiedad”. "Desde el Candy Crush, en el que puedes pasarte horas jugando a lo mismo, hasta otros videojuegos con muchos niveles y escenarios distintos. Así se puede ver la relación de la persona con los videojuegos", explica.

No hay una edad específica para engancharse a los videojuegos, sostiene Molina. Pero sí es más común entre jóvenes y adolescentes. “También he tenido clientes de entre 20 y 25 años”, asegura el autor de SOS Tengo una adicción.

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

Molina explica que el tratamiento y los síntomas son similares a los de otras adicciones con la clara diferencia de que en este caso no habría proceso de desintoxicación. “Sí se actúa igual en el sentido de reconocimiento del problema para poder tratarlo, ayuda al autocontrol y al deseo, planificación de otras actividades…”.

¿Qué se puede hacer desde casa para prevenirlo? “Entre la población joven e infantil es importante establecer unos patrones de uso y fomentar otro tipo de actividades”, opina Molina. “Como en cualquier ámbito de la vida de un niño, hay que establecer límites. Los juegos en sí no son malos: fomentan la lógica, la memoria… Pero no son un problema si son una actividad más de muchas”.

NO TODO ES MALO

"Es cierto que puede existir un grado de adicción. Los videojuegos tienen un componente atractivo que puede ser bueno y también malo", opina Antonio J. Fernández Leiva, director del Máster Propio de Creación de Videojuegos de la Universidad de Málaga y miembro del estudio de desarrollo de videojuegos A Bonfire of Souls. Fernández Leiva opina que es el entorno educativo de los jóvenes y adolescentes el que tiene que responsabilizarse del uso de estas tecnologías: "Los padres y profesores deben controlarlo, aunque quizá en cierta manera también los propios creadores". Señala que también se pueden usar los videojuegos como castigo o recompensa.

Además, Fernández Leiva destaca los beneficios de jugar con las consolas y ordenadores: "Los chicos que juegan tienen más reflejos, la vista más rápida, mayor percepción del espacio...". Además, desmiente el mito de que se deja de socializar: " Con las opciones de multijugador se puede aprender y conocer gente". Esta opción en los videojuegos permite conectarse e interactuar con gente de todo el mundo. "Otro beneficio es que se aprende de tecnología o puede generar interés por campos que en la vida real no lo despiertan Por ejemplo, puedes aprender mucho con un juego de física", asevera.

Según el experto, algunos de los juegos a los que más se juega actualmente son: el World of Warcraft, el League of Legends, el PES o el FIFA, el GTA o incluso algunos más simples como el Candy Crush.


Fuente: www.huffingtonpost.es

CARTA DE UNA MADRE A LOS ENTRENADORES DE FÚTBOL BASE

Se muestra preocupada por una competitividad desmedida en la que la formación queda en un segundo plano. "¿Qué valores queremos transmitir a nuestros hijos?"

"Llevo más de ocho años recorriendo campos de fútbol acompañando y animando a mis hijos que semana tras semana juegan su partido (independientemente de que haga calor, frío, lluvia, viento e incluso nieve). Ambos comenzaron con sólo seis años y con mucha ilusión. Durante este tiempo he disfrutado de momentos maravillosos pero también he visto, horrorizada, comportamientos y actitudes que en ningún caso deberían darse en partidos de fútbol base".
Así comienza su carta una madre que, como explica, tiene dos hijos que se suman a los miles que llenan cada semana los campos de la provincia salmantina. A su juicio, en los últimos años, la competición ha dado un paso adelante dejando a la formación en una escala demasiado reducida. "Creo que es muy positivo para nuestros hij@s inculcar valores como la competitividad y trabajo en equipo, y soy consciente de que la finalidad de cualquier deporte es ganar, pero… ¿a qué precio?"

Esta pregunta ha estado siempre muy presente en los seguidores de fútbol base, como el de esta madre, que no niega haber vivido situaciones muy positivas pero también relata otras más negativas. "He visto entrenadores que pierden las formas y gritan barbaridades desde el banquillo; he visto padres y madres que desde las gradas insultan a árbitros porque se han equivocado e incluso a niños del equipo contrario; he visto agresiones en el campo entre niños/as alentados por sus entrenadores y en ocasiones por los padres y madres; he visto niños/as llorando al final de un partido a los que los padres recriminaban porque no habían jugado bien".

Y sigue. "He visto árbitros que se creen 'todopoderosos' y que actúan sin ser conscientes de que ellos también tienen una labor educativa; he visto la desilusión de niños que terminaban el partido goleados después de haber disfrutado de su deporte favorito  (¿qué sentido tiene marcar 15, 20, 25 goles durante un partido?); he visto como niños/as se quedan en el banquillo con la ilusión de jugar unos minutos y ese momento no llega 'porque el resultado está un poco ajustado'; he visto como padres y madres critican a compañeros de equipo de sus hijos/as porque son 'malos'".

Todo esto, expresado por esta madre, es el pensamiento de otras muchas personas cercanas al fútbol base, que también se preguntan por los valores verdaderos que se están transmitiendo. "Cada semana se publican noticias sobre agresiones y situaciones indeseables en campos de futbol dónde los principales testigos son niños que ven como algo habitual los insultos, el menosprecio, la agresividad... Y creo que la mayor responsabilidad recae sobre las personas que gestionan y dirigen los clubs deportivos y los padres y madres que al final entramos en este juego", continúa para concluir con su verdadero sentir: "De momento yo seguiré animando a mis hijos/as a que practiquen su deporte favorito (hasta que ellos quieran), a que no pierdan la ilusión y sobre todo a que sean mejores personas".


Fuente: salamanca24horas.com

lunes, 14 de enero de 2019

YA NO QUIERO JUGAR MAS AL FÚTBOL. Que motivos tiene un niño para abandonar la practica de fútbol



Tras una práctica deportiva siempre se esconde mucho esfuerzo, constancia y  exigencia con la preparación que cualquier deportista lleva durante toda su trayectoria.

A pesar de todo esto que no es poco, en algún momento os podéis encontrar con un “No quiero seguir”. Esta decisión suele pillar por sorpresa a las familias puesto que ellas también se han esforzado para conseguir que su hij@ haga deporte en las mejores condiciones y esto no entra en sus planes.

Aquí es importante que no os alarméis, aceptarlo como una señal y tratar de encontrar el foco para poder orientarlos y así encontrar respuestas a sus inquietudes, ¿quién no ha dejado de hacer algo que en su día le gustaba?




Como padres y como pilar fundamental de apoyo no sirve de nada reprochar el tiempo y el esfuerzo que habéis dedicado a su formación deportiva, ellos lo saben aunque no lo expresen. Estar muy orgullosos, ya que ello ha facilitado que aprendieran entre otras cosas a respetar unas normas, a ser responsables y a esforzarse para mejorar cada día.

Dicen que ya no disfrutan como antes, pero en la mayoría de casos lo que sucede es que aparecen nuevos focos de interés y al modificar su lista de prioridades se ven en la obligación de tener que elegir y ello implica tomar decisiones:

1.    Las relaciones sociales se anteponen y necesitan dedicarles más tiempo que antes.
2.    La competición se vuelve más exigente y no tienen ganas de tanto esfuerzo.
3.    Los estudios demandan más implicación y al no planificarse bien no sacan tiempo para todo.
4.    Se ven capaces por primera vez de decidir abandonar un deporte que ellos nunca han elegido y con el que no quieren continuar.
5.    Se sienten frustrados por generar altas expectativas que no llegan a alcanzarse.
6.    Acaban agotados por presiones externas o de ellos mismos que no se han sabido gestionar.
7.    Dejan de divertirse y el deporte pierde el sentido porque no entienden su necesidad.
8.    También pueden aparecer otros factores externos que les obligan a huir por falta de recursos  para hacerle frente y no porque ellos quieran.

 
Con tranquilidad, sin enfrentarnos, escuchando y empatizando con ellos tratar de ayudar a:

•    Identificar el verdadero motivo que le lleva a tomar esa decisión.
•    Encontrar otras alternativas intermedias que se ajusten a lo que necesitan.
•    Gestionar y organizar su tiempo.

 
Crear un espacio donde puedan expresar lo que sienten y lo que les lleva a tomar esa decisión, no os cabréis, tratar de entender su postura y encontrar juntos otro camino.


Lorena Cos (@LorenaCos)
Psicóloga deportiva

LA MOTIVACIÓN EN EL FÚTBOL BASE


Si eres entrenador o quieres serlo, la motivación es uno de los aspectos psicológicos que vas a tener que manejar.

La motivación es fundamental para todo aquel que practica un deporte. Tienes que tener la motivación adecuada para entrenar el tiempo necesario, con la intensidad suficiente, concentración, sacrificio y demás aspectos necesarios para la mejora.

Saber encontrar la motivación e inculcársela a los niños es uno de los primeros objetivos que han detener los entrenadores en edades tempranas para hacer que los niños o niñas entrenen y mejoren.
Es por tanto una función del entrenador aprovechar y fortalecer todos estos valores para que los chicos tengan una motivación alta.

Interés inicial a la actividad

Los chicos que empiezan en la práctica de un deporte, empiezan con una motivación digamos que “innata” por las siguientes razones:

  •   Aspecto lúdico del deporte
  •   Relaciones con los demás niño
  •   Aspecto competitivo entre ello
  •   El espejo de los deportistas famosos.

Por estos motivos, el entrenador debe aprovechar esta motivación para que desarrollen sus capacidades físicas, deportivas y humanas.

Pero estas motivaciones que hemos llamado “innatas” no durarán para siempre, y la labor del entrenador será saber continuar un modelo de motivación que siga la línea estimulante y gratificante original.

Modelos significativos




El uso de un modelo significativo ayudará a que el niño quiera conseguir objetivos y el entrenador podrá utilizarlo como medio para motivar. Este modelo lo tendremos que utilizar para aspectos menos lúdicos o que requieran un sobre esfuerzo físico.

Podemos decir que hay dos tipos de modelos:

  •   El jugador famoso que todos los niños quieren imitar y llegar a ser como él
  •   El jugador más cercano, ya sea un compañero de equipo, un jugador de una categoría superior por ejemplo.

Estos dos tipos de modelos son los que el entrenador tiene que saber manejar para motivar a los niños en los aspectos que más se necesiten.

Un ejemplo que los autores suelen utilizar para ver cómo gestionar estos modelos en el fomentar en juego sin balón a un niño.

El jugar sin balón es un aspecto táctico que pocos niños se sienten atraídos por él, así que puede ser una buena forma de motivarles, el uso de estos dos modelos.

Con el jugador más conocido como ejemplo de jugador que juega muy bien sin balón, haremos que se despierte en el niño el interés por este aspecto, pero después necesitaremos un modelo de jugador más cercano que hará que este interés y motivación se mantenga alto y que dure en el tiempo.

Si solo usáramos el del jugador famoso, la lejanía que el niño percibe entre él y el jugador famoso haría que poco a poco el interés desapareciera y con la perdida de ese interés también desaparecería la motivación.