viernes, 18 de enero de 2019

PORQUE FRACASA LAS DIETAS? Sólo 2 de cada 10 personas logran el objetivo de perder peso



El 75 por ciento de la población adulta ha intentado adelgazar en algún momento de su vida y un porcentaje similar de personas afirman que no están contentos con su cuerpo, según los datos de un informe que en 2014 publicó la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo). Sin embargo, pese a este porcentaje tan elevado, el mismo estudio reveló que sólo 2 de cada 10 personas que empiezan una dieta consiguen perder peso.

Los motivos de este fracaso son varios. Uno de los principales, tal y como destaca Susana Monereo, secretaria de la Seedo, es creer que se puede adelgazar muy deprisa. “La dieta como tal, generalmente, se hace muy poco tiempo. Los hábitos se relajan rápidamente”, afirma la especialista en Endocrinología. A esto se añade que no estamos ante algo matemático, “no existe una fórmula que se pueda aplicar a todos los pacientes, sino que se debe adaptar a cada uno de ellos. Lo que para unos puede ser una equivocación, a otros puede funcionarles”, añade Eva Gosenje Ábalos, dietista-nutricionista del Comité Científico de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

Además, la mayoría de las dietas comienzan con un error de base: si queremos conseguir que la pérdida de peso sea real, hay que cambiar el enfoque. Es decir, las dietas son puntuales y sus efectos también lo son. Lo que debe plantearse una persona que quiere adelgazar es una modificación de su estilo de vida, de hábitos, alimentación y ejercicio físico. “Hay que cambiar las cosas que te hacen engordar. Ser activo y mantenerlo, hacer ejercicio y mantenerlo, comer despacio y poco y mantenerlo, dormir bien y mantenerlo. Comer menos grasas y azúcares y mantenerlo. Reducir el ocio pasivo y cambiarlo por actividad y mantenerlo… ¡Para toda la vida!”, advierte Monereo.

Como muy poco, pero no pierdo peso. Seguramente la mayoría de las personas que han seguido o siguen una dieta o se han propuesto adelgazar han pensado o dicho esta frase en alguna ocasión. ¿Por qué se estanca una persona y no puede seguir adelgazando? Monereo vuelve a explicar que hay varias razones. “En el caso de la mayoría es porque está comiendo más de lo que cree”, afirma. La segunda razón es porque el cuerpo adapta el metabolismo bajando el gasto energético como respuesta a una ingesta baja. “Es un mecanismo de defensa para no malnutrirse y sobrevivir al hambre”, añade. Por último, no hace ejercicio y lo que está consiguiendo es balancear la ingesta y el gasto.

Quitar alimentos, pesar y medir lo que comemos, ¿funciona?

¿Es necesario pesar todo lo que cocinamos para que la dieta tenga el efecto que buscamos? Gosenje destaca que las situaciones a las que se ha enfrentado en su consulta le han demostrado que no resulta adecuado pautar dietas en las que el paciente tenga que pesar todo lo que come. “Normalmente pesar todo resulta una tarea complicada y pesada para el paciente; esto lo único que va a hacer es dificultarle y desmotivarle para continuar con el tratamiento. Suele funcionar mucho mejor trabajar en consulta el concepto de medidas caseras, con imágenes de tamaños de platos, o con trucos que ayuden a calcular la cantidad de alimento sin tener que pesar: utilizando la medida de un yogur, o el método de la mano, por ejemplo”, aconseja.

A esto Monereo apostilla la siguiente recomendación: usar platos y cubiertos pequeños para evitar grandes cantidades y grandes bocados.

Respecto al tipo de alimentos que hay que quitar de la dieta, ambas recuerdan que la alimentación debe ser variada y equilibrada. Teniendo en cuenta esta premisa confirman que hay que eliminar los productos más calóricos, es decir, aquellos alimentos insanos, de alta carga energética y baja calidad nutricional como las grasas no saludables (grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, aceite de palma y palmiste, exceso de grasas saturadas), los azúcares simples añadidos o la sal. “En general, no resultan recomendables los productos ultraprocesados como la bollería, la galletería, los snacks, los dulces, las bebidas y los lácteos azucarados, los embutidos, etc.”, aclara Gosenje.

¿Qué pasa con las bebidas alcohólicas y el pan?

El alcohol es de esos productos que aportan calorías vacías, es decir, aportan energía a razón de 7 kcal por gramo de alcohol, sin nutrientes, lo que favorece la ganancia de peso. De hecho, la portavoz de la Seedo insiste en que el consumo de alcohol es una de las razones habituales por las que las personas no adelgazan. “No son capaces de dejar el alcohol”, añade.

¿Tostado, blanco, integral, con semillas, en colines? ¿Son mejores las variedades secas del pan o el fresco? Gosenje destaca que la principal diferencia entre el pan tostado y el fresco está en la cantidad de agua. El pan tostado, al tener menos agua, tiene más cantidad de nutrientes calóricos (grasas, hidratos de carbono y proteínas) que el pan fresco.




“La característica del pan que sí va a tener consecuencias sobre nuestra dieta va a ser que sea integral (con harinas integrales o cereal de grano entero) o blanco (con harinas refinadas). El pan integral, además de fibra, va a aportarnos más vitaminas, minerales y sustancias beneficiosas. Por otro lado, el contenido en fibra va aumentar la sensación de saciedad; así como aportará beneficios en cuanto al control de la glucosa y el colesterol, aspectos que pueden ser necesarios en pacientes que necesitan perder peso”, añade la nutricionista.

En este sentido, Monereo recuerda que el pan es un hidrato de carbono que compite con la pasta, el arroz, las legumbres o las harinas. Si tomamos pan, deberíamos reducir estos alimentos.

¿Cómo podemos tener éxito con la dieta?

Por último, la portavoz del Comité Científico de la Academia Española de Nutrición y Dietética destaca algunos aspectos que deben darse para que la dieta tenga éxito además de acudir a un experto:

Motivación

Hay que estar motivado antes de empezar el régimen y mantener esa motivación durante todo el tratamiento. Para ello:

  • La persona debe fijarse un objetivo, responsabilizarse e implicarse. El objetivo tendrá que ser a medio-largo plazo y realista, ya que si nos marcamos metas imposibles (perder 10 kg en un mes, por ejemplo), sólo conseguiremos frustrarnos al no lograrlas.
  • Una vez que tenemos fijado un objetivo a medio-largo plazo es recomendable ponerse pequeñas metas a corto plazo que nos vayan conduciendo a nuestro objetivo último. “Ver cómo se van consiguiendo pequeños retos que uno mismo se ha propuesto aumenta la confianza en uno mismo”, señala Gosenje.
  • Apoyarse en el dietista-nutricionista para consensuar, identificar y priorizar los objetivos.
  • Nadie es perfecto todos los días, a todas horas. No debemos castigarnos si un día no tomamos la mejor elección alimentaria, esto de perder peso, de cambiar hábitos, es una carrera de fondo donde lo que marca el éxito va a ser lo que se haga como norma general.

No buscar ni esperar milagros

Perder el exceso de grasa acumulado, cambiar hábitos alimentarios, incrementar el nivel de actividad físico lleva su tiempo y requiere esfuerzo. “Como en todo, no existen los atajos ni los milagros, y recurrir a ellos puede suponer más perjuicio que beneficio en el corto y medio plazo, desde el conocido efecto rebote, a problemas más graves como daños renales o hepáticos, déficits nutricionales, trastornos de la conducta alimentaria, resistencia a la pérdida de peso en siguientes dietas…”.

La especialista indica que no se debe recurrir nunca a dietas y productos milagro y terapias alternativas sin fundamento científico.

No autoponerse a dieta

Igual que no debemos auto-medicarnos, tampoco podemos ponernos a dieta haciendo lo que a uno le parezca o crea o haya oído, o siguiendo la dieta que le ha funcionado bien al vecino, el compañero de trabajo o mejor amigo. La dieta debe adaptarse a la persona y no al revés.

“Debemos aceptar que hay distintos tipos de cuerpos (de caderas anchas, con una talla 80 de pecho o con una 95, con la nariz grande o chata, etc.), y que la forma del cuerpo, la distribución de la grasa, la proporción de masa muscular, va variando con la edad. Es algo que no podemos cambiar aunque queramos”, concluye la nutricionista.

10 MOTIVOS PARA COMER MAS LENTEJAS

Las legumbres son los frutos secos de las leguminosas y entre ellas podemos encontrar a las lentejas, las habas o los garbanzos. Son originarias del suroeste de Asia y ya eran cultivadas y consumidas hace 10.000 años en la zona del Éufrates. Actualmente, las lentejas se han convertido en una de las legumbres que más consumimos en todo el mundo. Egipcios, griegos y romanos las consideraban un alimento imprescindible y así sigue siendo en la dieta mediterránea.

Son muy fáciles de cocinar y podemos utilizarlas para preparar recetas tan variadas como ensaladas, purés, humus, croquetas, pucheros, hamburguesas, germinados, etc.

10 datos que debes conocer sobre las propiedades de las lentejas

1.- Son ricas en minerales imprescindibles para nuestro organismo como el magnesio, potasio, fósforo, hierro, selenio y calcio.

2.- Nos aportan vitaminas tan importantes como las A, B1, B6 y C, las cuales tienen efecto antioxidante y participan en muchas de las reacciones que se llevan a cabo en nuestro organismo.

3.- Son fáciles de digerir, por lo que están especialmente recomendadas para personas que tienen digestiones difíciles.

4.- Las lentejas son una excelente fuente de proteína vegetal. No obstante, para aportar todos los aminoácidos esenciales es preferible combinarlas en la misma comida con un cereal.

5.- Gracias a la fibra que nos aportan las lentejas se mejora el tránsito intestinal y evitamos el estreñimiento. También la fibra nos hace sentirnos llenos durante más tiempo retrasando la sensación de hambre. Esta fibra también ayuda a prevenir la hipertensión.

6.- Estas legumbres tienen un contenido casi nulo de grasas, siendo un alimento muy beneficioso para aquellas personas que están llevando una dieta para adelgazar y que quieren vigilar el peso.

7.- Las lentejas son fuente de carbohidratos que nos proporcionan energía para llevar a cabo nuestras actividades durante el día.

8.- Nos ayudan a regular los niveles de glucosa en sangre, algo muy importante para evitar la diabetes.

9.- Las lentejas mejoran el funcionamiento de nuestro sistema nervioso así como el estado del ánimo debido a las vitaminas del grupo B que contienen.

10.- Está recomendado incluir lentejas en nuestra dieta entre una y tres veces por semana

5 VENTAJAS DE BEBER AGUA CON EL ESTOMAGO VACIO

Beber agua nada más levantarte y con el estómago vacío te aporta 5 beneficios clave.

1. Beber agua con el estómago vacio ayuda a purificar el colon y facilita la absorción de nutrientes.

2. Aumenta la producción de nuevas células musculares y de la sangre.

3. Ayuda a perder peso. Beber al menos 2 vasos de agua fría por la mañana puede aumentar el metabolismo hasta un 24%.

4. Embellece la piel. El agua ayuda a eliminar las toxinas de la sangre lo que ayuda a tener una piel brillante y limpia.

5. Equilibra el sistema linfático. Ayuda a las glándulas linfáticas a realizar sus funciones de limpieza y eliminación, equilibra los fluidos corporales y evita la retención de líquido y ayuda a prevenir infecciones

jueves, 17 de enero de 2019

PAPA, CONTROLATE EN LOS PARTIDOS!!!



Un ámbito donde los padres nos extralimitamos en muchas ocasiones es antes del partido. Sin darnos cuenta del daño que provocamos, empezamos a transmitir al hijo qué es lo que tiene que hacer, desde nuestro punto de vista, sin tener en cuenta la opinión del entrenador…
Puede ser que lo que le digas sea muy cierto, porque no dudamos que todos hemos tenido nuestras  experiencias deportivas y sabemos de qué va esto. Pero piensa en que hay otras opiniones diferentes y quizá estamos… aconsejando de forma contradictoria a lo que le ha indicado el entrenador en la charla previa el día antes al partido.

Lo que los padres conseguimos es crear en el chico un conflicto. No nos damos cuenta del daño que les hacemos con estos comentarios. Por favor, no hables con tu hijo de la actividad deportiva que va a desarrollar. Tu misión es acompañarle a practicar su deporte favorito.




 
Como padres, tenemos la oportunidad de estar junto a nuestro hijo y pasar unos buenos momentos junto a él. Si hablas demasiado del partido que va a realizar puede ser un momento de agobio para él.

No le des demasiadas vueltas a la competición. No te debe importar si mete goles o los para, si gana o pierde. Lo importante es:

 que disfrute y se esfuerce por conseguirlo.

Seguro que se te ocurren mil ideas para transmitirle antes del partido que te parecen geniales y que van a conseguir que tu hijo juegue mejor pero

respeta el trabajo de los entrenadores, ellos son los que realmente tienen la palabra.

Evita posibles conflictos que no ayudan para nada el desarrollo deportivo y personal de tu hijo. Limítate a ser su padre aunque tengas la formula perfecta para ganar el partido. Tu hijo,  lo único que espera de ti, es que le quieras por ser su padre.

Si durante un partido, en lugar de contemplar el esfuerzo que realizan los chicos nos giramos hacia las gradas, podremos contemplar a los padres de estos jugadores con distintas actitudes.

Es increíble lo que vemos en muchas ocasiones. Señores muy educados, tranquilos y serenos que nos transformamos en auténticos energúmenos descontrolados y violentos.
Gritamos desesperadamente contra todo lo que vemos sin objetividad alguna.
¿Qué está pasando?

Es muy difícil controlar las emociones que genera un intenso partido en el que nuestro hijo juega con un complicado rival. Sin  embargo, queremos recordar que nuestro comportamiento va a influir directamente en el desarrollo personal de nuestros hijos a través del deporte. Hemos de darnos cuenta de la gran responsabilidad que tenemos con la educación de nuestros hijos.

¿Qué buscamos? ¿ganar un partido o formar personas que saben lo que es el respeto y la buena educación? ¿Importa o no importa?

Sí importa y mucho. Lo pueden demostrar los padres que han adoptado una postura de control y respeto ante el deporte de los hijos. Ellos mismos lo pasan mucho mejor que antes cuando gritaban y se desesperaban por las injusticias del árbitro o por la patada de un defensa rival.

Tú, como padre, puedes ayudar mucho a tu hijo durante un partido si te comportas con la discreción de un espectador educado. Recuerda que los entrenadores y los jugadores tienen un trabajo que realizar. No interrumpas con comentarios, insultos ni cualquier otro comportamiento que pueda desviar la atención del jugador o del técnico.

Una de las enfermedades más corrientes en el fútbol base es la de los jugadores que están más pendientes de su padre que del entrenador.

Mantén la buena imagen del club. Tu hijo pertenece a un club y tu, como padre, lo representas. Si insultas al árbitro, discutes con espectadores, contradices las instrucciones del entrenador, haces comentarios despectivos en voz alta…es muy probable que dañes seriamente la imagen del club de tu hijo. ¿Es eso lo que buscas? Seguramente que no pero, sin desearlo, lo consigues.

Anima cuando las cosas no salen bien en lugar de recriminar los errores o criticar las malas actuaciones de los otros. Es adecuado que animes, siempre de forma discreta, cuando a tu hijo no le salen las cosas bien.

Prémialo por su esfuerzo y su intento por hacerlo bien. Así ayudas al equipo. Ademas, se sentirán más a gusto realizando la actividad deportiva, sin presiones, sin temores a fallar y se esforzarán más por hacer las cosas bien.

Hemos de mantenernos tranquilos. Si ves que no puedes hacerlo, aléjate del lugar para no transmitir esas sensaciones a tu hijo y al equipo. Si no nos controlamos es mejor no asistir a los partidos. Es una buena manera de colaborar.

Delega en el entrenador la labor de educar en el deporte y la dirección de equipo durante el partido. Es la forma de ayudarle a realizar su trabajo, como máximo responsable del equipo.

El fútbol tiene unas reglas y tu hijo debe aprender a respetarlas en todo momento.
El partido es un gran momento para que tu, como padre, le muestres a tu hijo que hay que convivir con el reglamento y, lo más adecuado es aprender a respetarlo.
Empieza tu dando ejemplo de respeto al reglamento. Tu hijo tendrá el mejor modelo del mundo para seguirlo.

Deja que los deportistas tomen sus propias decisiones. El que juega el partido es tu 
hijo y él es el que debe decidir en todo momento lo que debe hacer durante el partido interpretando lo que el entrenador le ha indicado.


Nada de colocarse detrás de la portería o en la banda donde está jugando tu hijo para darle instrucciones. No sabes lo bien que le va que se equivoque al tomar por si mismo una decisión. Maduran. Crecen más rápido porque tienen que preguntarse qué he de hacer para no caer en ese mismo error.

Los niños le dan al partido el valor que le damos los padres. Si lo único que nos interesa es el resultado final, con eso se quedarán ellos. Si lo que los padres valoramos es el esfuerzo que han puesto para conseguir la victoria, eso es lo que ellos valorarán.
Como estamos apreciando de forma constante, la actitud del padre es fundamental siempre. ¿Cómo nos dirigimos a ellos tras un partido? ¿cómo les miramos? ¿qué les preguntamos? ¿qué importancia le damos al resultado?

Es aconsejable que los padres dejen a sus hijos disfrutar de sus emociones. No es momento para corregirles nada o explicarles cómo debía haber hecho tal jugada. No es momento nunca, pero menos ahora.

Si tu hijo se ha esforzado durante el partido, felicítale y valora la experiencia deportiva junto a él. A veces un simple abrazo cuando sale del vestuario es suficiente. De esta forma, él sabe que tu siempre vas a estar a su lado.

No discutas alguna jugada del partido con otros padres o espectadores delante de él. Deja que el partido acabe en el momento que el árbitro pita el final.

Por último, dejamos claro que tampoco es momento para hablar con el entrenador después del partido. Hay otros momentos en la semana que quizá el entrenador esté en mejores condiciones para atendernos.

Recuerda, por tanto, que tu hijo sólo ha jugado un partido, donde lo habrá hecho mejor o peor, habrá ganado, perdido o empatado. Habrá cometido errores o realizado aciertos pero sólo ha jugado un partido. No por ello es ni mejor ni peor persona, ni tampoco se sentirá más o menos querido por sus padres.



www.javiermarcet.com

EL FÚTBOL DE NUESTROS HIJOS, LA MEJOR INVERSIÓN



Para los padres, que dedicamos tanto al fútbol de nuestros hijos. (válido para cualquier deporte)


UN AMIGO ME PREGUNTO..

-¿Por qué gastar tanto dinero y tiempo para que tu hijo entrene y juegue al fútbol?

RESPUESTA:

Bueno, tengo una confesión que hacer, yo no pago porque mi hijo entrene y juegue al 
fútbol... ¿Sabes Qué estoy pagando?


  • Pago para que mi hijo aprenda a ser disciplinado.
  • Pago para que mi hijo aprenda a cuidar su cuerpo y su mente.
  • Pago para que mi hijo aprenda a trabajar con los demás y sea buen compañero de equipo.
  • Pago para que mi hijo aprenda a lidiar con la decepción cuando no obtiene lo que esperaba, pero sabe que hay que trabajar más duro.
  • Pago para que mi hijo aprenda a alcanzar sus objetivos.
  • Pago para que mi hijo entienda que toma horas y horas de trabajo duro y entrenamiento obtener un campeonato, y que el éxito no ocurre de la noche a la mañana.
  • Pago por la oportunidad que tendrá mi hijo de hacer amistades para toda la vida.
  • Pago para que mi hijo esté sobre el campo de juego y no frente al televisor.
  • Pago por esos momentos en que mi hijo vuelve tan cansado que solo quiere llegar a descansar y no piensa ni tiene tiempo de andar de vago o en cosas malas.
  • Pago por todas las enseñanzas que este bello deporte le da: "responsabilidad, humildad, entrega, amistad, convivencia, etc, etc.".

Podría seguir, pero para ser breve:

No pago por el fútbol..

Pago por las oportunidades que le ofrece este deporte a mi hijo de desarrollar atributos y habilidades que le serán muy útiles y darle la oportunidad de valorar la vida.

POR LO QUE HE VISTO HASTA HOY... CREO QUE ES MI MEJOR INVERSION.

Así que a jugar se ha dicho

EL MEJOR RIVAL DEL MUNDO ES UNO MISMO


Para progresar en la vida no hay que compararse con nadie: es más productivo y gratificante volver la vista hacia nuestro interior y ponernos metas a corto plazo.

Desde la escuela nos enseñan a competir contra otras personas, y no solo en los deportes. Los alumnos más brillantes despiertan la admiración y al mismo tiempo la rabia de los que no obtienen tan buenas calificaciones. Cuando entramos en la adolescencia, los éxitos ajenos en el amor y el sexo pueden convertirse en el espejo de nuestro propio fracaso. Un chico o chica de la cuadrilla hace una conquista tras otra, mientras que quien no “se come un rosco” se pregunta: ¿por qué él/ella sí y yo no? Lo mismo sucede, una vez terminados los estudios, en la carrera profesional y el estatus económico que nos procura. Tendemos a mirar al que ha llegado más lejos que nosotros, y eso nos hace sentir disminuidos, como si todo lo que hemos logrado perdiera su valor.

Quien se compara ya está perdiendo porque sitúa el foco de atención en campo ajeno en lugar de trabajar en su propio progreso. En ese sentido, los grandes genios de la humanidad se sumergieron en una carrera de un solo corredor, pues su fijación era superar su propia marca en un proceso de automejora constante. Como dijo Lao-Tse hace dos milenios y medio, “aquél que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso”.
Encontramos esta misma idea en un libro que está arrasando en las listas de ventas de Estados Unidos: 12 reglas para vivir: Un antídoto al caos. Su autor, Jordan B. Peterson, profesor de Psicología de la Universidad de Toronto, propone en su cuarta regla: compárate con quien eras tú ayer, no con quien es hoy otra persona.




Equipararnos a cualquier otra persona es un seguro de frustración, ya que raramente nos comparamos con los de abajo. Fijamos la mirada en quien ha conseguido más, y eso, en lugar de estimularnos, a menudo nos produce envidia o incluso parálisis vital.
La primera parte de esa reflexión apunta a la ilusión común de que conocemos el nivel de felicidad de los demás. Acostumbrados a las redes sociales, donde solo se muestran los logros, podemos llegar a pensar que la vida del otro es mejor y más dichosa que la nuestra, pero ¿qué sabemos en realidad de la felicidad de nadie? Tal vez el vecino que tiene un Porsche en su garaje está pendiente de un embargo porque no ha pagado sus impuestos, y quien se pasea con una pareja deslumbrante vive un infierno de puertas adentro porque se matan a discutir.

¿Para qué esforzarse si habrá siempre otros que reciban más premio? Contra esa trampa, Peterson propone centrar la competición en uno mismo: “Ya no tienes envidia de nadie porque no piensas que los otros estén verdaderamente mejor que tú. Dejas de sentirte frustrado porque has aprendido a apuntar bajo y a ser paciente. Estás descubriendo quién eres, lo que quieres y lo que estás dispuesto a ser”.

Con lo de “apuntar bajo”, Peterson no se refiere a ser poco ambiciosos, sino a ponernos metas a corto plazo, una tras otra, para motivarnos y medir avances. En esta competición de un solo corredor, si hoy eres un poco mejor que ayer, ya has ganado la carrera. En esta cuarta regla para vivir, el autor concluye: “Estás descubriendo que las soluciones a tus problemas particulares han de estar hechas a tu medida, personalmente y de forma precisa. Ya no te preocupan tanto las acciones de la otra gente porque bastante tienes para hacer tú mismo”.

Retomando el hilo del principio, fijarnos en lo que hacen los demás procura beneficios inconscientes para quien le da miedo o pereza arriesgar. Mientras estás pendiente de lo que hace el otro, no te exiges a ti mismo. Como en el poema Esperando a los bárbaros, de Kavafis, situar fuera nuestro punto de atención es la excusa perfecta para cruzarnos de brazos. Y eso no solo sucede cuando nos sentimos menos que alguien. También al criticar al otro estamos eludiendo nuestras responsabilidades. Justamente la regla seis del mismo libro de Peterson es: ten tu casa en perfecto orden antes de criticar el mundo.

Si en lugar de compararnos o de tratar de arreglar otras vidas nos centramos en lo que somos y podemos devenir, será difícil no conseguir éxitos. Tomando conciencia del lugar en el que estamos, de los errores que cometimos ayer y de la dirección que queremos dar a nuestra vida, cualquier paso adelante será un progreso. Y eso no solo mejorará nuestra existencia. Al estar más satisfechos, seremos también una compañía más agradable para los demás.



Fuente: Francesc Miralles (elpais.com)

LA EVOLUCIÓN DEL JUGADOR EN EL FÚTBOL BASE




LA EVOLUCIÓN DEL JUGADOR EN EL FÚTBOL BASE. Porque a la hora de enseñar fútbol a los más pequeños, no podemos tener prisas. No dejéis de leerlo.

En la elaboración de un Coñac de gran calidad intervienen varios factores que mantienen entre ellos un gran equilibrio. La doble destilación, el grado de humedad y temperatura constantes, etc., influyen en las propiedades del producto, pero es el envejecimiento durante años en barricas de roble lo que mejora el aguardiente con el paso del tiempo.

Sin prisas, manteniendo unas condiciones óptimas el coñac gana en calidad pero, como contraprestación, pierde alrededor de un tercio en cantidad debido a la evaporación del alcohol. Nada se puede hacer, es algo inevitable que forma parte de la transformación en un gran licor espirituoso.

A ese proceso, a esa volatilidad, se le conoce como PART DES ANGES (LA PARTE DE LOS ÁNGELES). Esa merma es el diezmo, el precio que hay que pagar “a los ángeles” por permitir que lo vulgar se transforme en excelente.

Del mismo modo, a la hora de enseñar fútbol a los más pequeñ@s, si queremos que sus fundamentos técnicos adquieran una gran calidad y se afiancen, si queremos que sus gestos técnicos desprendan aromas de jugones no podemos tener prisas en su enseñanza. No podemos saltarnos pasos y acelerar su proceso formativo en aras de la victoria, porque al final sólo tendremos jugadores vulgares. Es como querer poner en el mercado un coñac sin el proceso y envejecimiento adecuado; un coñac ramplón, permitidme el símil.

En esta evolución del jugador, como en todo proceso, la implementación de un plan de mejora implica la fijación de unas etapas. Estas etapas vendrán dadas por la edad del jugador y muy especialmente por su dedicación y por sus cualidades físicas e intelectuales.



En el proceso de enseñanza de los fundamentos, deberíamos tener presente una serie de cuestiones:

1º Qué vamos a enseñar. 2º Cómo lo vamos a enseñar. 3º Cuánto tiempo lo vamos a enseñar. 4º Cómo saber si hemos alcanzado el objetivo.

En las primeras etapas en la formación del jugador los entrenadores debemos tener claro que el recorrido será largo y que en el fútbol base el resultado de nuestro trabajo diario no lo refleja el marcador del partido del fin de semana, el resultado de nuestro trabajo diario se verá reflejado varios años después y en muchos casos diferirá bastante de los resultados del primero.

El jugador más habilidoso de nuestro equipo deberá poner la pelota en juego desde el fondo y la banda como otro más, sabiendo que el que va a recibir no es tan hábil con el balón y puede perderlo, porque llegará un día que posiblemente no sea el más habilidoso de su equipo y será él quien tenga que poner la pelota en juego.

El mejor goleador de nuestro equipo debe aprender a sobrellevar que otros compañeros tiren a puerta, aún a costa de perder el partido, porque puede llegar el día que no sea el mejor anotador de su equipo y deberá estar preparado para realizar otras funciones.

Tenemos que entender que en el proceso de la formación del jugador hay consentir que el jugador intente hacer cosas que no domina pero que entrena. No es sólo que debamos permitir que se atrevan es que debemos animarlos a hacerlo, siempre que lo trabajemos, aunque eso cause la pérdida del balón o de un partido.

En este proceso largo en la formación del jugador que durará años los entrenadores no debemos perder la oportunidad de formar concienzudamente los mejores jugadores posibles, y son esa permisividad, ese animarlos a que se atrevan y esas posibles pérdidas de balón y, tal vez con ello de partidos, la part des anges, "LA PARTE DE LOS ÁNGELES" que debemos admitir como pago inevitable si queremos que otros disfruten de un jugador del mayor nivel y calidad posibles.

“El fracaso consiste en no persistir, en desanimarse después de un error, en no levantarse después de caer” (Thomas Alva Edison)